viernes, 19 de febrero de 2010

Década

Un planeta como para quedarse a vivir...







Nació en la tierra donde el sol mantiene pasivo al río, de otra forma no hubiera demostrados sumisión a pesar de llevar a cuestas casi una década más, diez años que incógnitamente cambiaría la humanidad. Su amnesia cronológica vendría a refrescarme aquel día en que vimos marchitar todas las ilusiones de un pueblo que inyectó su poca fé la máquina que jamás llegaría a volar, llegamos tarde como tripulación a verla naufragar sobre los aires.

Pero que es lo que sucedió en realidad en su transitar tan joven.?


En una dimensión acuatíca su corazón los escupió con la esperanza de que algún día lleguen a armonizar y volver al magma ardiente, porque ardiente es el vivir, dura es la lucha y aguda su comprensión, a estos pensamientos fugitivos yo los pinte de un color cielo, sobre un lienzo de arena. Más en estas islas donde los temerosos al agua, empezaron a utilizar su condición mental para cocinar la carne de su vecino con químicos, con una voracidad ilógica incluso para su mismo creador, es que aquel libre alvedrío a sido dentro de una guerra de posibilidades la que más despunta, la más impredescible, y la que de a poco nos llevó a un abismo.


Pero hay luz en ella, hay luz en ti, hay luz en la flor de la primavera, hay luz en mi sol del valle de sangolqui, hay luz en mi panza negra, y luz en la mente superior del león que con una ninfa fecundó y me trajo del mundo celeste, porque hoy todos estamos aca en este planeta extrañando volver, tratando de comprendernos, tratando de que la naturaleza nos enseñe como en realidad vivir, esperando a que se sacuda y nos vuelva a tragar, y que en su magma nademos felices, en la termas donde siempre temimos estar, donde la obscuridad existe porque es en realidad la fuente de toda claridad.